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Cómo nació el Talibán y qué quieren de Afganistán

El pueblo afgano nuevamente sufre la incertidumbre de convertirse en víctimas de uno de los grupos terroristas más peligroso del planeta: el Talibán.

Estados Unidos anunció la retirada de sus tropas a mediados de agosto, después de permanecer en Afganistán desde hace 20 años tras el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001.

Esto dio inicio al avance desmedido de los talibanes a todos los rincones de ese país, incluso su capital, Kabul.

Pero, ¿cómo nació este grupo que ha causado tanto drama y dolor al pueblo afgano y qué buscan al situarse en el poder?

Cómo nació el Talibán

Quienes pertenecen al Talibán también se les conoce como «estudiantes» en lengua pastún. El origen de este grupo armado se remonta a principios de la década de 1990 en el norte de Pakistán, luego de la retirada de Afganistán de las tropas de la Unión Soviética.

Aparentemente, los talibanes se conformaron por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudita, en los que se predicaba una forma de línea dura del islam sunita.

Como cualquiera que quiera hacerse del poder, sus promesas en las zonas de pastún que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad. No obstante, en su discurso también manifestaban hacer cumplir su propia versión austera de la sharia o ley islámica.

Fue al suroeste de Afganistán donde los talibanes ampliaron velozmente su influencia.

En septiembre de 1995 tomaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los muyahidines afganos que resistieron la ocupación soviética.

Ya para 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

Cómo fue el régimen Talibán en Afganistán

El régimen de los talibanes tuvo una época de popularidad. Una parte de los afganos vieron con buenos ojos el derrocamiento de Rabbani, cansados de los excesos de los muyahidines, las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos y la corrupción.

Bajo el control del Talibán se frenó la anarquía y las carreteras se hicieron seguras. De hecho, llegó a impulsarse el comercio.

No obstante, los talibanes también introdujeron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los ladrones.

Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka para cubrir todo su cuerpo.

Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela.

Estas cosas que para el resto del mundo son cotidianas, para los afganos eran situaciones de alto riesgo, pues podían recibir castigos extremos por parte de los talibanes, quienes fueron acusados de diversos abusos culturales y de violaciones a los derechos humanos.

Hoy son liderados Mawlawi Hibatullah Akhundzada, quien fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses.

En las últimas horas ciento de imágenes han cundido los medios tradicionales y digitales mostrando el avance de los talibanes por todo Afganistán. Cuerpos diplomáticos que piden su retirada y un pueblo que busca desesperadamente huir de un régimen al que no desean volver.

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