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Cómo Noruega y Suecia se convirtieron en el paraíso del reciclaje

Cuidar la naturaleza es fundamental para la supervivencia humana, sin embargo esto no parece ser una prioridad para la mayoría de los países, pero Noruega y Suecia se han tomado en serio proteger el medio ambiente convirtiéndolos en el paraíso del reciclaje.

Gracias a sus políticas medioambientales y organización estratégica, estos dos países han logrado reciclar casi el cien por ciento de sus residuos.

Estos modelos de reutilización se aprovechan al máximo. La basura no es un estorbo, sino que es material, incluso, para la fabricación de electricidad.

Sin embargo, los esfuerzos de una política ecológica van ineludiblemente relacionados a la educación ciudadana. Los habitantes se muestran conscientes de la importancia que requiere cuidar el entorno y participan de manera activa en el reciclaje desde casa.

NORUEGA: PAGAR PARA RECICLAR LAS BOTELLAS DE PLÁSTICO

Noruega logró la reutilización de un 97% de las botellas de plástico. ¿Cómo lo hizo? Recompensando monetariamente a quienes devuelvan el plástico para darle otro ciclo de vida.

El sistema consiste en sumarle algunos centavos a la cuenta —monto que dependerá del tamaño de la botella— al momento de comprarla en cualquier tienda.

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Imagen referencial. Pexels/Mali Maeder

El cliente puede devolver el envase plástico vacío a través de unas máquinas diseñadas para esto. Al hacerlo, recibe el monto que le fue recargado al momento de la compra. Este dinero puede ser canjeado a efectivo en varios locales autorizados o recibir crédito en otros establecimientos.

Infinitum ha sido la organización encargada de llevar a cabo este exitoso modelo de reciclaje que ha sido adaptado por otros países como Lituania y Alemania.

SUECIA: IMPORTADOR DE BASURA

Aunque parezca inverosímil, Suecia es un importador de basura. El país ha logrado superar la capacidad de procesamiento de sus propios residuos para alimentar las plantas de electricidad.

En este lugar hay una regla irrompible: absolutamente todo pasa por un proceso de reciclaje, reutilización o es usado como abono.

Los suecos están instruidos sobre la correcta separación de residuos, tanto los que se generan en casa como de aquellos que son peligrosos.

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Imagen referencial. Pexels/Lisa Fotios

Los restos de alimentos pasan por un proceso para convertirlos en fertilizantes, abonos y combustible de autobuses; los plásticos se aprovechan para la obtención de nuevos productos y el  resto del contenido que va en bolsas blancas son llevadas a las plantas de incineración que surten las plantas de electricidad que a su vez se distribuye a un cuarto de millón de hogares.

El sistema sueco de incineración tiene sus detractores por el efecto invernadero y emisiones de gases que igual hacen daño al medio ambiente; sin embargo, se sustenta en que de alguna u otra forma estos residuos terminarían en el mar sin aprovecharse.

Noruega y Suecia están conscientes del problema que representa la basura en el mundo y de cómo el reciclaje puede ser una salida viable. Sin embargo, esta situación que va más allá de sus esfuerzos, algo que de no detenerse a tiempo afectaría a todos progresiva e indiscriminadamente.

ACUMULACIÓN DE BASURA POR LA COVID-19

Entre todas las desgracias que ha traído la pandemia covid-19 está la acumulación de basura.

El comisionado de Medio Ambiente, Mares y Pesca de la Unión Europea (UE), Virginijus Sinkevicius, manifestó su preocupación por la cantidad de guantes y mascarillas desechadas a raíz de la pandemia.

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Imagen referencial. Pexels/Karolina Grabowska

La emergencia sanitaria creó un impacto en la producción de desechos plásticos, la recolección, clasificación y reutilización de la basura. Cifras que todavía no se tienen claras, pero que definitivamente tendrán incidencia en las tasas de reciclaje.

La autoridad del organismo ambiental refirió que la caída en los precios del petróleo ha disminuido la demanda de plásticos reciclados, por lo cual las plantas de reciclaje de Europa paralizarían sus operaciones.

El golpe económico que sufren las industrias hace que algunas dejen en segundo plano el tema ecológico y se dediquen a superar las pérdidas.

Pese a que el panorama ahorita mismo no se ve alentador, la UE cree que dentro de los próximos cinco años se podrán reutilizar unas 10 millones de toneladas de plásticos reciclados para convertirlos en nuevos productos.

Por Jennifer Marrugo

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