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Diego-Graterol

«Aprendí a caminar y vivir de nuevo»: la historia del fotógrafo Diego Graterol

«¿Se imaginarían no recordar ni siquiera el nombre de una fruta?

Eso fue exactamente lo que me pasó, agregándole otros problemas que me hicieron pensar que jamás volvería a tomar una fotografía en mi vida.

Todo fue tan rápido, que a veces creo que ese capítulo lo inventé. Pero no, mi nombre es Diego Graterol y esta es mi historia:

Quienes hayan emigrado saben el estrés al que nos sometemos fuera de nuestra casa. Sin garantías, sin amigos, sin papá y mamá que te lancen un salvavidas cuando inevitablemente te hundes o intentan hundirte.

Para no hacer este cuento largo, la primera vez que me fui de Venezuela renuncié a mi trabajo, a ser ese reportero gráfico que se había formado en los últimos años.

Desde la ventana de mi casa aquel viaje parecía una excelente idea. La oportunidad perfecta para soltarme el grillete de la crisis que ya apretaba, pero no llegaba a asfixiarme.

Sin embargo, decidí tomar el riesgo.

En ese país nada fue lo que esperaba. Una desagradable travesía que solo me hacía pensar en todo lo que había dejado a cambio de nada.

De todo se aprende. Pero no voy a mentirles, más que aprender, perdí. Mucho.

No quise escuchar lo que mi cuerpo decía. Algo tan simple como inflar los cachetes era imposible, mi ojo izquierdo lagrimeaba y yo se lo atribuía al cansancio físico.

Prefería no exteriorizar mi desesperación combinada con arrechera. La ecuación fue simple: dejar todo por nada, absolutamente nada.

Bajando del avión de regreso a Venezuela, al fin una cara cercana y un abrazo me esperaba. Otra vez me sentía seguro. Fracasado, pero seguro.

Al llegar a casa, los abrazos se fusionaron con miradas de preocupación extraña. Mi sonrisa retorcida, mi ojo no reaccionaba.

Una rápida evaluación con el médico más cercano decía que tenía una parálisis facial. Sugirió unos ejercicios y una tomografía.

Los días pasaron, la cara parecía irse armonizando y el resto del cuerpo descomponiéndose.

Un vaso de agua me pesaba una tonelada, mis pasos se desalineaban en el camino, mi memoria no encontraba las palabras. Prefería comerme un pan solo para evitar que mis manos inútiles abrieran el frasco de mayonesa.

Cada diagnóstico fue peor que otro. Medicinas que me volvieron mierda la cara. Me hablaron de una punción lumbar que nunca permití. De hacer terapias a las que en un principio me resistí.

Me aislé esperando curarme solo, procurando que nadie más que mi entorno supiera en lo que me estaba convirtiendo.

Reaccioné.

Me rodeé de la gente correcta en el momento preciso. De quien no me trató con lástima y me hizo entender que todavía quedaba tiempo en este mundo.

Fui a las dichosas fisioterapias. Aprendí caminar de nuevo, aprendí a usar mis manos, a aceptar que de vez en cuando puedo olvidar algo por despistado o porque mi cerebro se volvió caprichoso.

Aprendí a vivir con lo que tengo y a ir por lo que quiero. A estar solo donde merezco estar con quien deseo estar.

Aprendí a decir ‘no’ y a arriesgarme. A no sentirme comprometido con nadie, excepto conmigo mismo.

Aprendí a aceptar que la gente es como es y no se puede cambiar.

Aprendí que yo soy como soy y a veces puedo cambiar.

Me gusta el Diego de hoy, que volvió a hacer fotos, que de vez en cuando sueña con su poemario, que ha viajado sin presupuesto y sin pretenciones. Que no le gusta compararse y que tampoco está conforme.

Que se despierta viendo el mapa para ver dónde comienza de nuevo. El que le perdió el miedo a esos lugares sin garantía, sin amigos y sin salvavidas.

Supongo que de eso se trata la puta vida».

Diego-Graterol

Jennifer Marrugo

@VISUALECTORES

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2 COMENTARIOS

  1. Dieguiito de mi vida, wooow no sabía de lo ocurrido, bendito Dios que todo pasó y estás bien.
    De verdad ser migrante no es fácil, todos pasamos por momentos difíciles, unos más que otros pero bueno aquí estamos, aquí seguimos. Un fuerte abrazo 🤗

  2. excelente saber de ti, y aun mas que ya estés mas recuperado, arriba, para lante y con todo baby, sino pa q!!
    te envió mis mejores deseos y energías, cuídate mucho, y a vivir que para luego es tarde!!

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