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Las 10 leyes (y excepciones) de ‘El Coyote y el Correcaminos’

La famosa serie animada ‘El Coyote y el Correcaminos’ fue creada por Chuck Jones en 1949. Pese a la superficialidad aparente y repetitiva de sus capítulos, dentro de la trama existen unas leyes.

Esta animación de Warner Brothers está inspirada en el libro ‘Roughin It’ del humorista estadounidense Mark Twain, que precisamente hacía alución a esta dinámica de coyotes cazadores de correcaminos.

Conocida en inglés como ‘Wile E. Coyote and the Road Runner’, el dibujo animado está ambientado en un desierto al suroeste de Estados Unidos y muestra una cacería interminable al mejor estilo del gato y el ratón.

Estas son las 10 leyes que han permanecido y también han sido rotas dentro de ‘El  Coyote y el Correcaminos’:

1. Ninguna fuerza externa puede dañar al Coyote, solo su propia ineptitud o el fallo de los productos Acme.

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2. El Coyote puede parar en cualquier momento, si no se convierte en un fanático. «Un fanático es aquel que redobla su esfuerzo cuando ha olvidado su objetivo», dijo George Santayana.

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3. El Correcaminos no puede dañar al Coyote, excepto haciendo «¡bip-bip!». Sin embargo, esta regla fue violada en el capítulo ‘Going! Going! Gosh!‘, donde el Coyote es atropellado por un camión y el Correcaminos está como conductor. De igual forma, en ‘Rushing Roulette’, el Coyote es atropellado por un autobús conducido por su deseada presa.

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4. No puede haber ningún diálogo, excepto el «¡bip-bip!», aunque hemos escuchado la voz del Coyote o comunicarse a través de los mensajes en sus carteles. En el capítulo ‘Zoom at the Top’, hay dos violaciones: la expresión «HA-HA!» cuando se refugia detrás de una roca, y una voz normal dice «ouch» después de caer en una trampa para osos.

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5. Todas las acciones tienen que realizarse en el entorno natural de la trama; es decir, un desierto del suroeste norteamericano. Pero,  en la formación de estrellas del Coyote y el Correcaminos se perseguieron a través del cielo.

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6. El Correcaminos tiene que permanecer en el camino, si no, lógicamente, no se habría llamado  «Correcaminos».

7. El peor enemigo del Coyote (casi siempre) debe ser la gravedad.

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8. Todos los materiales, herramientas, armas, o artilugios mecánicos tienen que ser marca Acme. No obstante, esta regla —como muchas otras— se rompió cuando el Coyote intentó mejorar su suerte con otra marca. De hecho, en la versión doblada al español latino el narrador en off se pregunta «¿Quién sabe por qué no es marca ACME?».

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9. El Coyote será más humillado que dañado por sus fallos.

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10. La última de estas leyes dice que la audiencia simpatizaría más con el Coyote, y este, en el fondo, no quería cazar al Correcaminos.

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Todas estas reglas parecen tener mucho sentido para quienes han visto esta serie animada durante décadas. Ahora bien, Michael Maltese, quien fuera uno de sus guionista, aseveró años más tarde de finalizar su trabajo que estas supuestas leyes no existieron y que jamás vio su trabajo limitado.

Puede que esto tenga mucho sentido, pues muchas de ellas se han quebrantado a lo largo de sus capítulos.

@VISUALECTORES

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