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Una relectura a ‘Los desterrados’ con Eduardo Sánchez Rugeles

Algunos pueden considerarlo un «libro para apátridas», pero Los desterrados no es más que la voz furiosa de personajes a los que su propio país le aniquiló las aspiraciones. Su autor, Eduardo Sánchez Rugeles, nos permitió darle una relectura desde su perspectiva.

El texto compila cuentos donde el protagonista vive, desde el (auto) destierro, con el perenne recuerdo de Venezuela, su cultura pop y las absurdas marañas de algunos personajes rígidos de la historia.

Sánchez Rugeles, inesperadamente, dice que es su obra menos favorita; es más, se podría decir que no le gusta. Sin embargo, esos absurdos escenarios que de a ratos plantea puede que concuerden con las experiencias de un desterrado real, con cédula vigente y pasaporte vencido. Tal vez, más allá de su imaginación literaria, todos —los de adentro y los de afuera— hemos tenido nuestros momentos apátridas.

QUIÉN ERA LAUTARO SANZ

Lautaro Sanz es el protagonista de la historia. El escritor confiesa que fue un «alter ego juvenil» y lo describe como «enfurecido, perdido y disperso», un personaje a quien le ha perdido la pista.

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Imagen: @visualectores

«Probablemente ha cambiado. Yo he cambiado. No sé dónde estará ese individuo errante. Puede que mucha de la fogosidad del personaje haya desaparecido».

El autor asegura que esa rebeldía adolescente se le fue domesticando con el paso de los años. También los años trajeron consigo una dosis de discresión aplicada, algo no muy común en estos tiempos  donde las vidas se han olvidado de ser privadas.

«Me he vuelto más serio, más comedido y cuidadoso en los decires públicos; literarios no. Me he escondido un poco. La sociedad ha dado un giro copernicano en los últimos diez años con el auge de las redes sociales. Se convirtieron en las varas para medir las calidades humanas. Lo que importa es el número de seguidores y los likes. Lautaro no tiene Facebook, ni Instagram, ni Twitter. Es un tipo que renunció hace un siglo».

PERSONAJES DE UNA NOVELA QUE NUNCA EXISTIÓ

El lenguaje y vivencias de los personajes generan cierta cercanía. Como historias que alguna vez leímos en las páginas de Sucesos o escuchamos en conversaciones propias y ajenas.

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Imagen: Sofía Jahn (@sofilicioso)

La común y trágica muerte de Cristina, una lectora asidua de Áureo Yépez Castillo, responsable de lo poco o mucho que sabemos de Historia Universal.

Nos tropezamos con el odio empeñado por Venezuela de Felipe Garmendia, un exalumno de Lautaro. También con un  fetichista literario en Madrid, con el disco inédito de Natusha, la obra erótica de Rómulo Gallegos y el romance clandestino entre Simón Bolívar y Andrés Bello.

Lautaro también ve un juego entre la Vinotinto y la selección de Bolivia en un antro de Nicosia. En este albergue de lectores borrachos logra detectar otros desterrados con los estereotipos clásicos venezolanos.

Los desterrados se pasea por una serie de disparates entretenidos concebidos por la imaginación de Sánchez Rugeles. «Ninguno de los desterrados existió. Aunque algunas de las experiencias puede que hayan inspirado las entradas. La carta de la amiga fallecida fue de una historia que escuché en aquel momento. Realidades sugeridas, algún texto. Personajes inventados de una novela que nunca escribí».

El protagonista y demás personajes —explica— tuvieron sus ratos de humanidad. Sus preguntas y curiosidad eran genuinas. «Cualquiera se podría identificar, apátrida o no».

EL DESTIERRO DE SÁNCHEZ RUGELES

Fue en 2013 cuando Sánchez Rugeles se fue de Venezuela, época en la que formaba parte de un grupo de inconformes. De aquellos que ya no pudieron suturar las desmotivaciones personales y profesionales que el país procuraba a diario (y todavía).

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Eduardo Sánchez Rugeles (@e.sanchezrugeles)

«La perspectiva país parecía ser muy desmoralizante y estar en caída libre. La realidad no me refutó». Para él, todos hemos sido testigos del derrumbe de Venezuela, producto de una «fórmula política con sed de destrucción».

Hace 13 años era una rareza encontrarse un venezolano en Letonia, Nicosia, Lituania, en destinos extraños, pero la crisis migraroria lo ha vuelto un escenario común en cualquier parte de la geografía mundial.

Pese a que las circunstancias son excepcionales, el viaje —migratorio e inesperado— puede servir de gran estímulo. El autor refiere que es de gran ayuda cuando se trata de armar un proyecto artístico, literario, musical, dramatúrgico o cinematográfico.

«Conocer otras culturas te saca un poco de tu burbuja urbana y de tus referentes. Aprender a comunicarte con otras miradas y eso siempre es constructivo».

Educardo Sánchez Rugeles se permite hablar a través de sus personajes, describe la escritura como su «ocio predilecto» y una especie de debate consigo mismo.

Cada escritor tiene su fórmula de inspiración. Las primeras letras suelen ser las más esquivas y las emociones son la sal del asunto.

«Lo ideal es un cocktail, un equilibrio de emociones, que haya un poco de todo. Si tuviera que elegir una emoción predilecta para crear, diría que es la melancolía».

Confiesa que hace tiempo perdió el interés por la reacción de los «literatos ortodoxos y los académicos de oficio que solo se leen entre ellos». Sus historias tienen carácter propio y aunque agradece los comentarios valiosos, Sánchez Rugeles nunca escribe para los críticos.

Jennifer Marrugo

@VISUALECTORES

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