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‘Unorthodox’, la verdad de las mujeres en la estricta comunidad judía de Nueva York

Desde el primer minuto, la serie Unorthodox crea la abrumadora la necesidad de saber qué pasará con la chica en su intento de huida de la comunidad judía en Nueva York.

El audiovisual de Netflix está basado en la vida de la escritora estadounidense-alemana Deborah Feldman, quien sintió en carne propia cómo es crecer en el seno de la comunidad de judíos ortodoxos en el barrio de Williamsburg, NY; un lugar que representa un absurdo contraste entre todo el ecosistema de culturas que cohabitan en la Gran Manzana.

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Las mujeres de esta comunidad judía son despojadas de su cabello. Escena de la serie Unorthodox

Feldman ya se ha ganado un nombre entre los intelectuales de Berlín, pero la miniserie, sin duda, ha hecho que su  trabajo tenga reconocimiento internacional.

En la trama contada por Netflix,  Esther, la protagonista, desea profundamente liberarse de la comunidad Satmar a la que pertenece. Una historia bien contada, hablada en dos idiomas (yidis e inglés) y con detalles técnicos que le hacen justicia al guion, basado, con sus respectivos cambios y adaptaciones al texto de Feldman: ‘Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots’ (El escandaloso rechazo de mis raíces jasídicas).

Esther y Deborah coinciden en varios aspectos, como la condición de sus padres; sin embargo, la escritora creció con sus abuelos, Bubbi y Zeidy, ambos sobrevivientes del Holocausto y en la serie se plantea algo cercano, pero no igual.

«Los amé mucho», contó Feldman en una reciente entrevista con Deutsche Welle. «Mi abuela me convirtió en la persona que soy, sin su influencia nunca hubiera conseguido todo lo que he logrado».

Sin embargo, esta devoción por sus abuelos le hizo ignorar sus propias necesidades.

Desde pequeña sabía que era diferente. Le gustaba leer en inglés, pero tenía que esconder los libros bajo la cama porque en casa y en la comunidad se hablaba yidis. Le fue prohibida una educación laica, no podía ir a la biblioteca pública, su destino era casarse y formar una gran familia.

Feldman sabía que había nacido para algo más que vivir atrapadas bajo las leyes de una comunidad que parecía no darle oportunidades más allá que ser una ama de casa, pero la consideración hacia sus abuelos le ganaba.

«El hecho de que fueran sobrevivientes del Holocausto me hizo ver que mi sufrimiento no se podía comparar al suyo. Nunca quería quejarme de lo que me pasaba porque era muy consciente de lo que padecieron», le dijo Feldman a DW.

En la comunidad se cree firmemente que para evitar «castigo divino», deben adaptarse a un estricto estilo de vida de acuerdo a una rigurosa interpretación de la ley judía.

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En la comunidad judía ortodoxa las mujeres deben ser fértiles para mantener familias numerosas

«Es un estado constante de terror, te enseñan que dios solo existe para ser temido», dice Feldman, quien a los 17 años, contrajo matrimonio (arreglado)  con un joven llamado Eli.

Así como en la serie, la escritora fue sometida a prácticas dolorosas en la intimidad con su esposo, al escarnio y la manipulación.

Para los Satmar, la reproducción es de vital importancia. Se espera que las mujeres tengan entre 10 y 20 hijos para que el grupo crezca de forma rápida y se garantice su supervivencia.

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La serie Unorthodox tiene cuatro capítulos

Feldman dio a luz a su hijo en 2006, lo que significó un punto de inflexión en relación con su permanencia en la comunidad.

Logró convencer a su esposo para que se mudaran a otra zona de Nueva York para poder liberarse de Williamsburg y la comunidad Satmar.

Lejos de la presión del grupo, Feldman empezó a estudiar literatura en el Sarah Lawrence College. En 2010, dejó a su marido y se llevó a su hijo, aunque permaneció en Nueva York.

Su principal preocupación, según sus propias palabras, era que le arrebataran la custodia del pequeño. No conocía el caso de ninguna mujer que hubiera abandonado la comunidad Satmar y hubiera logrado quedarse con sus hijos, pero ella lo consiguió.

Desde que dejó a la comunidad, Feldman no supo más de su familia, lo mismo ocurrió tras separarse de su esposo, aunque después recuperó comunicación con él.

«Al principio no sentía casi nada. Estaba en shock. Tenía un miedo inmenso y una sensación de estar flotando (…) Sobreviví gracias a que no pensé demasiado», comentó.

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