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«¡Joder!, ¿para qué dibujé eso?»: la entrevista con el viñetista Javier Royo

Una de las características de los artistas es mostrar lo que piensan/sienten a través de su talento. Javier Royo, un reconocido viñetista español, no es la excepción. Él mismo dice que «escribe con dibujos».

La entrevista con Royo valió la pena esperarla; primero, aguardando por su llegada a Barcelona y segundo, por un error garrafal en nuestros horarios. Pero se pudo.

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Vocación desde los 5 años

Este viñetista nos comentó que su vocación no le vino de golpe buscando qué hacer en la adultez, sino que ya desde los 5 años se inspiraba en los personajes de un comic que se llamaba Mortadelo y Filemón.

«Empecé a dibujar gracias a esos personajes porque mi papá me traía todos los sábados un TBO para leer. Imitaba a estos personajes, lo que quiere decir que al final influyeron en mí. Sigo haciendo lo mismo aunque sea de otras formas».

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En esa misma época sus compañeros de escuela le pedían que les hiciera estos dibujos. Ellos se convirtieron en los primeros en ver el potencial de Royo. Desde entonces, el dibujo es una especie de salida y la mejor forma de expresar lo que piensa.

¿La mejor época para los artistas?

Vivimos en la época donde el arte se ha descentralizado gracias a la redes sociales. Al mismo tiempo, esta exposición puede que condicione las creaciones orgánicas.

No obstante, el viñetista español no tiene dudas que es la mejor época para los artistas.

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«Tengo 49 años, no me he puesto desde ayer a dibujar. He pasado por el momento del papel a lo digital. Me encanta la tecnología e intento aprender de todas las redes sociales. Aunque todavía no pillo lo de TikTok, creo que no es lo mío».

Continuó aseverando que las redes sirven para difundir su trabajo y tener un mayor alcance.

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«Claro que existe un trabajo previo, pero es más democrático. Ya no todo depende de un señor en un despacho que decide si te publican o no en un medio grande. Es la gente la que te apoya y decide».

Pese a esta gran ventaja, reconoce que existe un lado oscuro cuando se convierten en esclavos de likes y seguidores. «Me encanta poder vivir esta era digital y ojalá viva mucho más para ver lo que viene».

Opinar sobre todo es «falso y arriesgado»

En el caso de los viñetista, opinar es justamente gran parte de su trabajo. Estas opiniones pueden ser superficiales o de temas muchos más densos que llegan a dominar o no.

«Un viñetista puede tener una opinión, pero tener una opinión de todo es falso y arriesgado. Puedo opinar de una cosa extendiéndome mucho y de otras no tener ni idea».

Está consciente que se puede cambiar de opinión y muchas veces la reflexión viene gracias a los mismos comentarios de sus publicaciones.

«Llego a pensar ‘¡joder!, ¿para qué dibujé eso?’ La diferencia es que cuando dibujas solidificas, es como la fotografías. Si aciertas, genial; pero, si no, la has liao».

Da un ejemplo con una viñeta que realizó cuando comenzaba la pandemia, en 2019. Reflejaba, según él, una falsa alarma de los medios orientada a aterrorizar a los residentes europeos. «Y mira cómo me he equivocado», reflexionó.

Libros para hombres sobre machismo

Javier Royo es el autor de dos libros donde habla del machismo y cómo lo han vivido las mujeres: Homo Machus (2020) y Laborachismo (2021); este último orientado a los entornos laborales.

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«Lo único que he hecho en los libros es preguntarle a las mujeres. Y eso es lo que deberíamos hacer para cambiar nuestras actitudes de machismo».

Aunque su intención es exponer un tema que es de dominio público, no ha estado excento de la crítica buena y mala. De quienes defienden sus publicaciones y quienes lo detractan.

Laborachismo-Javier-Royo

Esos detractores, comentó, son hombres reaccionarios de la ultraderecha, conservadores que hasta le han bautizado como «mangina» [combinación de man (hombre en inglés) con vagina]. Estos creen que los textos atacan al hombre y solo quiere likes de mujeres.

Por otro lado,  algunos grupos feministas también le ven con mal ojo. «Porque soy hombre, heterosexual, blanco. Tengo provilegios, entonces no debería hablar», refirió.

Insiste que se confunde su opinión con el hecho de que quiera ser una especie de abanderado.

«Hago mis libros de hombre para otros hombres y muestro cosas que ellas mismas me han contado. Estoy en mi derecho. Las criticas han venido es para simplemente taparme la boca».

Un consejo de Javier Royo

Siempre logra sorprender cómo quienes ya cuentan con un largo bagaje y reconocimiento suelen ser más accesibles que, muchas veces, algunos nobles artistas. No los culpamos, de vez en cuando todos hemos sido víctimas de los fertilizantes de ego.

«Hay colegas que andan en el paradigma del ‘artista genio’ y tiene poco que ver con el mundo de hoy. No está mal el ego, pero hay que gestionarlo bien».

Como profesor, artista y persona sabe lo complejo que es descubrir la vocación. Pero está seguro que cada uno debe hacer lo que realmentente le haga vibrar, ser raro. «Mientras más raro, mejor te va a ir», enfatizó.

Si por alguna razón la vida lo alejara del dibujo se dedicaría a las plantas. Sembrar árboles sería eso que le permitiría seguir vibrando lejos de los garabatos.

Javier-Royo


 

 

Jennifer Marrugo

@VISUALECTORES

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