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Vivir en las nubes: las ilustraciones de Sofía Jahn

Sofía Jahn (@sofilicioso) nunca imaginó que en un año tan caótico como el 2020 su vida cambiaría de una manera maravillosa tras publicar desinteresadamente sus ilustraciones de nubes.

Twitter, que suele ser una red social donde los pensamiento hostiles salen a flote y los odiadores la tienen como oficina, tuvo un momento de hermosos regresos a la infancia a través del arte de Sofía.

Sofia-jahn-nubes

Se trataba de una imagen con nubes donde ella podía ver más que solo «algodones» en el cielo. Sobre ellas dibujó lo que su imaginación afirmaba que era, algo que la hizo viral y nos demostró que, de vez en cuando, el odio en las redes se toma una magnífica pausa.

«Me desperté en un mundo paralelo donde la gente usa Twitter de nuevo. LOL», escribió Sofía el pasado 3 de diciembre con cierta incredulidad del alcance que había tenido aquellas figuras casi infantiles. Pero como es de esperarse, detrás de alguien con ese espíritu hay una historia interesante y ella misma se la contó a Visualectores.com.

DE CARACAS A REPÚBLICA DOMINICANA

Aunque Sofía Jahn nació en Barquisimeto, pasó gran parte de su vida en Caracas junto a su gemela. Durante su adolescencia se fueron a República Dominicana y fue allí donde pudo estudiar Bellas Artes e Ilustraciones en la Escuela de Chavón.

                                              Sofía Jahn-ilustradora

 

«Era algo muy realista y técnico. Me daba demasiada inseguridad ver el arte de otros compañeros. Hasta que una vez, un profesor que nos dio clases por un mes me dijo que no era necesario saber dibujar como ellos, se trataba de dibujar lo que quisiera o tuviera en mi cabeza».

La imaginación de Sofía, al igual que la de su hermana, fue alimentada por su propio padre. Él se encargaba de preguntarles qué veían donde nadie más podía ver nada. Un juego que años más tarde le serviría para conectar con desconocidos alrededor del mundo.

«Mi papá nos incentivaba. Nos hacía imaginarnos cualquier cosa y dibujar garabatos desde muy niñas. Es un gran recuerdo de la infancia donde todos participábamos».

CÓMO LLEGÓ A LONDRES

Escuchar hablar a Sofía es una inyección de entusiasmo, de candidez veinteañera que hace creer que todo, absolutamente todo, es posible si de verdad se quiere hacer.

«Busqué en una página para saber cómo podía viajar a Londres sin dinero. Eso fue exactamente lo que escribí en Google. Conseguí una donde podías ofrecer tus servicios como niñera y afortunadamente una familia me llevó con ellos. No tenía ni para el pasaje y ellos me lo compraron. Llegué a Londres sin hablar inglés y sin conocer a nadie. Esa familia ahora es como mi familia».

Ella sabía que en el Caribe vivir del arte puede ser mucho más difícil. Una de las motivaciones principales para tomar el riesgo de ese viaje fue encontrar un lugar donde eso fuera posible.


Esta ilustradora ya tiene dos años en Inglaterra. Un país donde las nubes y el cielo azul son esquivos; sin embargo, fue el lugar donde una tarde, pausada la cuarentena, se lució para que ella pudiera rescatar a la Sofía de la infancia.

MIGRAR ES UNA HISTORIA CON MILLONES DE ESCENARIOS

Como toda migrante, Sofía ha pasado por sus momentos de soledad, melancolía pura y desorientación; de todos ha salido airosa. Vender frutas y otros trabajos le han ayudado a sobrevivir en un país extraño.

«La primera migración la vi con mi madre. Yo estaba más joven y no trabajaba, pero pude ver lo duro que es. En Londrés se repite, es muy difícil todo, incluyendo el idioma. Pero estar sola puede ser positivo, te permite cambiar el switch».

                                                   

Su recorrido ha estado lleno de aprendizajes que va aplicando, de austeridad obligada y del lujo esporádico de un paquete de harina que la devuelve a casa a punta de sabores.

«Viajar te quita el apego. De sentir que no solo perteneces a un sitio. No pertenezco a este lugar, quizás tampoco a Venezuela. La puedes estar pasando horrible, pero si tratas de no quejarte tal vez te sientas un poco mejor».

Un año que todos han descrito con fatalidad y desgracia, pero que a Sofía, como a muchos otros, le ha regalado la valentía para hacer aquello pospuesto y estacionado en el rincón de las excusas. Incluso, sus ilustraciones ahora acompañan el texto de Todo lo que aprendí, un libro infantil que hizo junto Thony Da Silva y Andrew Duncan.

Estamos ante el comienzo del gran camino que le espera Sofía Jahn y nos encantó ser parte de los primeros que pudieron reconocerlo.

Sofía Jahn-ilustradora
Sofía Jahn (@sofilicioso)

Jennifer Marrugo

@VISUALECTORES

4 COMENTARIOS

  1. ¡Qué artículo tan bien escrito! Recoge con ternura y maestría la magia de Sofía… En un año en que necesitamos mirar de otro modo, gracias!

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